Durante los tres días que pude recorrer Mallorca en coche
pude disfrutar de impresionantes parajes que me gustaría compartir con
vosotros. Debo deciros que las calas que hay allí son de un color azul
impactante, así como la claridad de sus aguas. Dicho en otras palabras, un pequeño
paraíso.
Una muestra de la transparencia y
tonalidad de las aguas mallorquinas
En esta entrada voy a hablaros de parte de mi primer día
recorriendo Mallorca, el cual comenzó en el sureste de la isla. Aquel día
comenzamos visitando Cala Figuera y Cala Santanyí, la una al lado de la otra.
Desde Mallorca, se llega tomando la Ma-19 hasta el pueblo de Santanyí, desde
donde encontraréis las indicaciones para ir a estas dos calas, a pocos
kilómetros del pueblo.
Ya nada más llegar a Cala Figuera podremos disfrutar de
unas buenas vistas desde los acantilados. Por suerte, podremos descender por
unas escaleras para acercarnos más al lugar donde el mar rompe contra las
rocas.
Vistas de Cala Figuera desde los acantilados
A la derecha de la imagen, las escaleras por las
que se desciende a la parte inferior del acantilado
Cala Figuera desde el pie del acantilado
En aquel momento de la mañana en que visité el lugar, las nubes cubrían el cielo, lo que hacía que se respirase un ambiente especial, como si el mar estuviese más salvaje de lo que ya estaba. Sin embargo, cuando el sol salió, el mar seguía igual, pero
todo tenía un aspecto más alegre, más veraniego. Y de la misma manera, el agua
también nos permitió ver su color azul intenso.
Imágenes del interior de Cala Figuera
Cala Santanyí es diferente. Prácticamente tiene permitido el
baño en toda su zona y desde el inicio la pequeña playa invita a meterse en el
agua. También en Cala Figuera hay una zona para el baño, pero es menor. Además,
por lo que vi en Cala Santanyí, hay más edificios alrededor de la pequeña cala. Eso sí, lo impresionante de su color azul turquesa en
indiscutible. En ese sentido, me gustó más que Cala Figuera.
Imágenes de Cala Santanyí
Y para acabar la entrada de hoy, hablemos de la Cala Mondragó, también cercana al pueblo de Santanyí. Para mi gusto, es esta cala la más bonita de las tres. Ya desde el principio podemos disfrutar del color característico de las aguas de estos lugares, pero yo os invito a que andéis un poco más allá por un pequeño camino que bordea la cala por la parte derecha. Podréis disfrutar de una mayor tranquilidad y del contraste de azules que ofrece esta cala según nos aproximemos a la salida al mar.
A la derecha, el camino que os recomiendo seguir
Imágenes de Cala Mondragó en la
zona cercana de apertura al mar
Sin duda, estos parajes son una delicia para la vista y es
imposible no enamorarse de la claridad de sus aguas, así como de su tonalidad
turquesa. Lo que yo no sabía es que la sorpresa que estos lugares suponían para
mí era sólo el principio de lo que me esperaba durante mi estancia en Mallorca.
Pero, claro, esa es otra historia.